El problema no necesariamente está en las puertas utilizadas para el acceso o la salida cotidiana, sino en pensar que esas mismas condiciones serán suficientes durante una emergencia.
De una querella por presunta estafa y asociación de malhechores a un desalojo entre recursos, violencia y preguntas sin respuesta: cuando quien debe garantizar la legalidad termina obligado a explicar su propia actuación
Un simulacro no termina cuando el último colaborador llega al punto de reunión ni cuando se autoriza el retorno a las instalaciones.