El debate en el foro de la ONU dejó al descubierto las fracturas geopolíticas de un orden global multipolar e inestable.
Detrás de cada trabajador existe una familia que espera que regrese a casa, compañeros que compartieron con él horas antes y una organización que, de repente, debe enfrentarse a una situación irreversible.
Cuando la crítica abandona la evidencia y comienza a alimentarse de medias verdades, el problema deja de ser la seguridad operacional y pasa a ser la irresponsabilidad de sembrar miedo sin demostrarlo.