Para nosotros, los dominicanos, este dolor no es ajeno ni lejano. Existe un vínculo histórico e irrenunciable que une a la República Dominicana con Venezuela
"¡Salgan inmediatamente!". El problema no radica en la intención de proteger, sino en convertir una respuesta compleja en una regla absoluta.
Durante décadas, los europeos delegaron su seguridad fronteriza a acuerdos externos y a la burocracia de Bruselas, asumiendo que el espacio Schengen sería un jardín eterno de libre circulación.