Al menos 44 fallecidos desde el relevo policial, 53,877 órdenes de arresto pendientes y una sociedad que comienza a celebrar la muerte plantean una pregunta mucho más grave que quién disparó primero: ¿estamos combatiendo la delincuencia o administrando las consecuencias de décadas de fracaso preventivo?
El debate en el foro de la ONU dejó al descubierto las fracturas geopolíticas de un orden global multipolar e inestable.
Detrás de cada trabajador existe una familia que espera que regrese a casa, compañeros que compartieron con él horas antes y una organización que, de repente, debe enfrentarse a una situación irreversible.