Trabajar intensamente no convierte a una persona en adicta al trabajo.
El caso del cabo Moreta, la moral policial, la libertad de expresión y el nuevo Código Penal obligan al país a discutir una verdad incómoda: ni el uniforme da licencia para matar, ni el micrófono da licencia para destruir honras.
Para nosotros, los dominicanos, este dolor no es ajeno ni lejano. Existe un vínculo histórico e irrenunciable que une a la República Dominicana con Venezuela