Temas fuera de campaña
05 Noviembre 2019 Julio Gutiérrez Heredia 1084
La República Dominicana es una de las naciones latinoamericanas más politizadas; cuando aún no ha terminado un mandatario de tomar posesión de su cargo, ya empiezan a oírse voces que aúpan la reelección del recién elegido. El interés por gobernar, se circunscribe a la continuidad en el poder de esa persona y su grupo.
El ambiente político del país, en cuatro años de gobierno, se manifiesta por consignas y eslogan en pro de seguir en el mando de la cosa pública de ese sector. Durante el periodo de gobierno se ensalzarán las dotes del mandatario, al extremo de que sus funcionarios, en cada obra inaugurada, deben pronunciar en su discurso, que la misma fue hecha “gracias a las sabias directrices del mandatario de turno”.
Para otros países el periodo de precampaña tiene su fecha de inicio definida y los preceptos legales se cumplen al pie de la letra. Aquí, en dominicana, el periodo de precampaña no tiene fechas de inicio ni de terminación: es decir, siempre estamos en campañas. Los políticos, en su afán de mantenerse en la palestra de los partidos, se olvidan de los acuciantes problemas que afectan a la población, pues éstos no forman parte de su agenda inmediata. Prueba de ello, se observa en los discursos de los aspirantes a cargos electivos, muchos de ellos carecen de temas que la población quiere escuchar, tales como: el descenso en la producción de bienes básicos; abaratar el costo de las viviendas para familias de bajos ingresos; resolver el enigma de por qué las estadísticas colocan al país con un PIB elevado y la gran mayoría de la población no lo percibe; preocuparse por estrechar la brecha de la desigualdad de la riqueza, etc, etc.
Quizás los políticos que aspiran a cargos electorales, temerosos de no ser tildados de demagogos, por ofrecer y no cumplir, prefieren no tocar temas, tales como: el deficiente y longevo mal servicio energético; la falta de agua potable en muchas comunidades; inversión en locales para la salud y la educación, desprovistos de las logísticas técnicas, material e intelectual, ajustadas a las necesidades de los nuevos tiempos, para el provecho de nuestra niñez y juventud; un sistema de transporte de carga y de pasajeros, que necesita regulaciones eficientes, desprovistas de medidas complacientes a grupos que inciden en el control del tránsito de las vías públicas (urbanas y rurales); no se mencionan propuestas firmes y responsables acerca de diezmar el auge de la delincuencia y la violencia contra sectores vulnerables de la sociedad dominicana.
Los aspirantes a cargos electivos deben de poner el oído en el pueblo para interpretar los reclamos que por décadas han sido insatisfechas. Problemas crónicos, tales como: la falta de electricidad, de atenciones médicas, la calidad de la educación, el caos de transporte y la impunidad (que es la madre de nuestros males), deben ser temas de campañas que los votantes no perciben ni en los discursos, pero mucho menos en los programas de trabajo, en caso de ganar una candidatura
.Por Julio Gutiérrez Heredia, CPA Miembro 1001 del ICPARD Auditor Forense

