Caracas, Noriega y el regreso del “príncipe”; cuando Washington decide que el juicio empieza antes que la transición

03 Enero 2026   Affe Gutierrez   534

Caracas, Noriega y el regreso del “príncipe”; cuando Washington decide que el juicio empieza antes que la transición

Caracas, Noriega y el regreso del “príncipe”; cuando Washington decide que el juicio empieza antes que la transición

Por: Affe Gutiérrez

Santo Domingo, R.D.- Tengo mi artículo del próximo martes y primero del año listo, pero, me fue imposible no interesarme en escribir sobre lo sucedido la madrugada de hoy 3 de enero de 2026. Caracas amaneció con un sonido que no cabe en la rutina latinoamericana, entre explosiones, helicópteros, sistemas antiaéreos golpeados y, como remate político, un anuncio desde Florida. Donald Trump afirmó que fuerzas estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro y a Cilia Flores, y difundió una imagen Maduro esposado en el USS Iwo Jima, buque de asalto anfibio, asegurando que el ambos fueron sacados del país con destino a Nueva York para enfrentar cargos federales.

Si esto se parece a Panamá en 1989, no es casualidad, se está escribiendo otra vez un libreto donde la geopolítica entra por la puerta del derecho penal. Y ahí es donde la comparación con Manuel Noriega deja de ser histórica para convertirse en doctrina viva y, es cuando Estados Unidos decide que un jefe de facto o un presidente deja de ser “interlocutor” y pasa a ser “acusado”.

La operación fue fuerza, inteligencia y un mensaje pensado para ser visto

Reuters describe una planificación “de meses” y una arquitectura clásica de operaciones complejas, con réplica exacta de la residencia o casa de seguridad para ensayos, patrón de vida, el cual fue provisto por una presencia de inteligencia sobre el terreno, y un despliegue militar regional ya montado bajo el paraguas de “antidrogas”.

Sin entrar en detalles operativos que no aportan al análisis público, lo que sí importa políticamente es lo que la propia narrativa deja claro:

  • Fuerzas de élite (Delta Force), con acompañamiento de agencias federales, según lo reportado.
  • Más de 150 aeronaves desde unas 20 bases, incluyendo cazas (F-35/F-22) y bombarderos (B-1), además de capacidades de guerra electrónica/jamming y reabastecimiento.
  • Un mensaje presidencial que no se limitó a “capturamos”: Trump dijo que EE. UU. “va a dirigir” el país hasta una “transición segura, apropiada y juiciosa”, y no descartó “boots on the ground”, y lo dejo en inglés.

Ese último punto es el giro, no es solo un arresto; es la declaración de un tutelaje (así suene, así se lea) y, por tanto, una invitación a la reacción global.

“Vamos a dirigir el país”: el poder de transición como botín y como riesgo

Trump no habló únicamente de justicia. Habló de administración temporal. Eso abre una pregunta más delicada que la captura, y es ¿a qué cree EE. UU. que tendrá acceso durante la transición?

Aquí conviene separar hechos de palancas, veamos:

Hechos inmediatos según la cobertura hasta ahora

  • Trump planteó control temporal estadounidense hasta “transición segura”.
  • Distintos reportes señalan que el eje energético aparece explícitamente en el discurso de “reconstrucción” y manejo de recursos.

Palancas probables, mi analisis.

  • Energía y caja: Venezuela no es solo petróleo; es capacidad de flujo. En una transición, el que controla licencias, levantamientos graduales de sanciones y acceso a mercados controla el oxígeno económico.
  • Arquitectura de seguridad: depuración, reordenamiento de mandos, y acceso a información sobre redes de narcotráfico, contrabando y financiamiento.
  • Negociación geopolítica: con Rusia, China, Irán y Cuba mirando, cualquier “acceso” se vuelve moneda de cambio en deuda, activos, contratos, tecnología, cooperación.

El riesgo es el mismo de siempre y es que cuando se promete “transición”, pero se actúa como “administración”, la legitimidad se vuelve rehén del primer error el cual se debe evitar entre un civil muerto, una ciudad sin luz, una frontera que colapsa, una narrativa que se endurece.

La región y el mundo entre condenas, aplausos, y el mapa real de aliados

La reacción internacional fue rápida, y reveladora. medios recogen posiciones que dibujan un mundo partido entre el principio de soberanía, el pragmatismo democrático y el cálculo interno:

  • Brasil (Lula): condena frontal; “cruzan una línea inaceptable” y llama a la ONU.
  • México: condena y cita violación del Art. 2 de la Carta de la ONU.
  • Argentina (Milei) y Ecuador (Noboa): tono opuesto, celebrando el golpe al “narco-chavismo” y al régimen.
  • China: “condena” el uso de fuerza contra un Estado soberano y contra su presidente.
  • Rusia: habla de “agresión armada” y pide evitar escalada.
  • Irán: condena como violación de soberanía y pide acción del Consejo de Seguridad.
  • Francia: insiste en que no puede imponerse desde fuera una solución duradera; viola el principio de no uso de la fuerza.
  • ONU (Guterres): “precedente peligroso”; Venezuela y Colombia (con Rusia y China) piden reunión urgente del Consejo de Seguridad; EE. UU. alega autodefensa (Art. 51).

En pocas líneas, los aliados geopolíticos de Caracas reaccionan como era de esperarse (Rusia/China/Irán/Cuba en condena), pero lo decisivo está en el vecindario, América Latina queda fracturada entre el reflejo soberanista y el hartazgo con el chavismo.

¿Quién “asume” en Venezuela? la Constitución dice una cosa; la realidad suele decir otra

En teoría constitucional, la pregunta no es “quién le cae bien a Washington”, sino qué dice el texto. El Artículo 233 de la Constitución venezolana define las faltas absolutas (muerte, renuncia, destitución, incapacidad permanente, abandono del cargo declarado por la Asamblea, revocatoria) y regula la sucesión, con un elemento clave: si la falta absoluta ocurre en los primeros cuatro años del período, asume el Vicepresidente Ejecutivo y deben convocarse elecciones en 30 días; si ocurre antes de la toma de posesión, asume temporalmente el presidente de la Asamblea Nacional y también hay elección en 30 días; en los últimos dos años, el Vicepresidente completa el período.

Ahora bien, la captura por una fuerza extranjera no encaja “limpia” en esos supuestos; para volverse “falta absoluta” necesita reconocimiento institucional y, ahí empieza el lodo político.

En lo inmediato, medios reportan que la vicepresidenta Delcy Rodríguez, pidió “prueba de vida” y que hay reportes contradictorios sobre su paradero, incluso versiones de que estaría en Rusia, mientras Jorge Rodríguez, jefe de la Asamblea Nacional, estaría en Caracas.

Una conclusión práctica es que su Constitución ofrece un camino, pero el poder real dependerá de quién controle fuerzas armadas, comunicación estatal, fronteras y caja. Ese es el punto donde el derecho se convierte en escenario y el escenario en derecho.

Noriega como espejo; cuando el “arresto” es también doctrina.

Noriega fue capturado por EE. UU. tras la invasión de Panamá y terminó juzgado en cortes federales. Fue un precedente de manual, el enemigo no se “derroca”, se “extradita”, y el acto militar se justifica como necesidad para desmantelar crimen transnacional. La similitud que importa no es estética, sino conceptual. En ambos casos, el mensaje ha sido que “tu soberanía termina donde empieza mi acusación”.

Y aquí recordamos a su tocayo Nicolás Maquiavelo, no como adorno, sino como lentilla para los présbitas, el poder, cuando se siente amenazado, prefiere ser temido a ser discutido; y cuando decide actuar, actúa de forma que el acto sea ejemplo. La captura no es solo una simple captura, es una advertencia regional, poniendo en eje transversal al manifestante de times square.

¿A qué otros líderes ha ido EE. UU. a apresar “en su territorio”?

En la práctica moderna, esto es raro, pero hay paralelos:

  • Saddam Hussein fue capturado por fuerzas estadounidenses en Irak tras la invasión de 2003 (ya sin control efectivo del Estado, pero dentro de su territorio).
  • Grenada (1983): tras la invasión, varios líderes del régimen/cúpula fueron capturados y posteriormente procesados localmente (los “Grenada 17”).

Lo de Maduro, si se consolida judicial y diplomáticamente, quedaría en esa lista corta donde la fuerza militar abre la puerta del tribunal.

La acusación; ¿Por qué Nueva York y cuánto tiempo podrían enfrentar?

Aquí hay dos vertientes, la histórica (2020–2025) y la coyuntural (2026).

Lo que ya estaba montado, el Departamento de Justicia anunció en 2020 cargos contra Maduro y otros altos funcionarios por narco-terrorismo, corrupción y tráfico de drogas, alegando vínculos con las FARC y el llamado “Cartel de los Soles”. Y en agosto de 2025, el Departamento de Estado informó un incremento de recompensa de hasta 50 millones por información que lleve a su arresto o condena.

Lo que se afirma ahora, reportes de hoy señalan que Maduro y Cilia Flores enfrentarían cargos en Nueva York vinculados a conspiraciones de narco-terrorismo y drogas.

¿Tiempo de prisión? Una pieza clave es el 21 U.S.C. § 960ª, narco-terrorismo ligado a terrorismo, esta norma permite pena hasta cadena perpetua y fija un mínimo agravado no menos de dos veces el mínimo aplicable del delito base, según el esquema legal vigente.

Además, reportes legislativos y de prensa señalan combinaciones de cargos como conspiración de importación de cocaína y otros, que típicamente exponen a décadas de prisión y, dependiendo del caso, máximos de por vida.

Y un dato que conecta la “familia” y precedente son los sobrinos de Cilia Flores (los “narcosobrinos”) fueron condenados en EE. UU. en 2016 por tráfico de drogas, lo que la fiscalía suele usar como contexto narrativo del entorno.

Qué puede pasar ahora: tres escenarios y un solo juez invisible.

  1. Escenario “ordenado”: se impone una transición con apoyo internacional, se convoca a elecciones y se negocian garantías mínimas.
  2. Escenario “doble poder”: aparece una autoridad interna (militar o civil) que reclama continuidad, mientras Washington intenta administrar desde fuera; se abre una etapa de resistencia, sanciones cruzadas y crisis humanitaria.
  3. Escenario “regionalización”: frontera caliente, refugiados, economías vecinas tensionadas, y el conflicto se vuelve excusa para reposicionar alianzas (Rusia/China/Irán versus bloque pro-Washington).

El juez invisible de todos los escenarios es el mismo, LA PERCEPCIÓN DE LEGITIMIDAD. Si el acto se interpreta como liberación, puede abrir futuro; si se percibe como ocupación, inevitablemente genera reacción. Y entonces Maquiavelo, casi quinientos años después, vuelve a sonreír en el espíritu de su Discorsi sopra la prima deca di Tito Livio, la fuerza puede abrir la puerta, sí; pero gobernar consiste en convencer a un pueblo y al mundo de que esa puerta debía abrirse. Mientras los venezolanos en el mundo celebran.

El autor es Abogado y Comunicador

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