AILA: la oscuridad que desnuda la negligencia y sus consecuencias
El doble apagón de menos de 24 horas en el Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA) no fue un simple fallo técnico: fue un desnudo brutal de la negligencia con que se administra la principal terminal aérea del país. Lo ocurrido no se mide solo en minutos de oscuridad, sino en el incumplimiento flagrante de normas internacionales que protegen la vida de miles de pasajeros.
El Anexo 14 de la OACI y el Doc 9157 son categóricos: un aeropuerto internacional debe tener un sistema secundario de energía de emergencia, capaz de entrar en funcionamiento automáticamente y en cuestión de segundos. No es un lujo, no es un capricho, es un mandato de seguridad operacional. Si el AILA quedó a oscuras dos veces en un solo día, la conclusión es inevitable: ese sistema no funciona como exige la norma.
¿Quién responde por esta falla? AERODOM, la concesionaria que administra el aeropuerto VINCI Airports, y el Departamento Aeroportuario, el organismo estatal que debería fiscalizar que las instalaciones cumplan con los estándares internacionales. Ambos han preferido hablar de modernización y expansión mientras descuidan lo elemental: que las luces de pista no dependan de la suerte.
La OACI no perdona improvisaciones. Un hallazgo de esta naturaleza en una auditoría internacional puede derivar en sanciones que golpeen la categoría de seguridad del país. La FAA de Estados Unidos podría degradarnos a Categoría 2, lo que frenaría nuevas rutas hacia nuestro principal mercado y pondría en entredicho la credibilidad de nuestra aviación. ¿Qué dirían entonces las autoridades a los dominicanos cuyo sustento depende del turismo y del transporte aéreo?
El problema no es técnico, es institucional. Se sabía, se sabe y se seguirá sabiendo que los aeropuertos deben tener redundancia eléctrica real: generadores, UPS y alimentadores independientes. Si el AILA no lo garantiza, es porque AERODOM no ha hecho su tarea y el Departamento Aeroportuario ha mirado hacia otro lado.
La oscuridad de este pasado domingo no fue solo eléctrica. Fue la metáfora de una gestión que prefiere los discursos vacíos a las inversiones en seguridad. Y esa oscuridad, si no se corrige, puede terminar apagando no solo la pista del AILA, sino la categoría internacional de toda la aviación dominicana.
Por: Affe Gutiérrez, MA Piloto, Abogado, Comunicador y Magister en Defensa y Seguridad nacional.

